Hay una frase que todo el mundo teme escuchar a los más pequeños: “papá / mamá: me aburro, ¿qué hago?” La respuesta que debemos ofrecer, en mi opinión, es sencilla: “piensa algo o inventa algo con lo que divertirte”. (Lejos de respuestas que nos daban nuestros padres “pues date coscorrones contra la pared”)

Para nosotros, defensores de la creatividad, estos momentos son importantes e imprescindibles, ya que ofrece tiempo para pararse a pensar. Algo que, durante el curso escolar, es bastante complicado entre clases, deberes y actividades extraescolares. También sirven para buscar solución a los problemas que les están surgiendo. Estos momentos son altamente positivos ya que buscar por sí mismos actividades les hace más creativos y más resolutivos, cualidades que son muy necesarias en la edad adulta.

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Las mejores ideas surgen de momentos de relax, aburrimiento, momentos en los que no hay nada que hacer y nuestra mente está tan descongestionada que puede permitirse el lujo de desarrollar ideas. Esto referido a los niños se traduce en juegos con elementos que tienen en casa. Es lo que llamamos brotes de imaginación.

Los momentos de aburrimiento son altamente positivos ya que buscar por sí mismos actividades les hace más creativos y más resolutivos.

Pero como sabemos que no siempre es fácil dejarles hacer y ellos, por desgracia, no están acostumbrados, os ofrezco algunos consejos para poner en práctica y hacer que los momentos de aburrimiento sean más llevaderos.

Es imprescindible que los niños puedan alcanzar los objetos que les permitan desarrollar un juego así no tendrán la necesidad de que un adulto esté con ellos y, de este modo, su autonomía se verá reforzada. Podemos disponer a su alcance desde materiales no estructurados (bloques de madera, piedras, palos, cajas de cartón, etc) a adecuar una zona de lectura donde poder sentarse cómodamente y disfrutar de un divertido libro.

A veces un papel en blanco y unas temperas con algo de música dan para horas de diversión y acabar con el aburrimiento. La creatividad está más que permitida. Debemos huir del “esto no se hace” “eso está mal”… y es recomendable haber fijado unos límites previamente.

También podemos comenzar jugando con ellos y paulatinamente irnos apartando haciéndoles saber que deben jugar un rato ellos solos. De este modo sentirán gusto por la actividad y podrán disfrutar solos cuando nosotros no estemos.

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Y por supuesto el exterior, el aire libre está dentro de todas las opciones, hay que intentar jugar con los espacios, el tiempo atmosférico y los momentos de juego al aire libre. En verano tenemos un mayor número de opciones para propiciar situaciones de juego. Y en invierno la nieve puede ser nuestra aliada en algunos momentos.

Tan importante es saber qué podemos hacer, como qué debemos evitar. Como por ejemplo los estímulos de las TICs (Tecnologías de la Información y las Comunicaciones) en exceso, estar todo el día con la televisión, el móvil, la tablet, el ordenador… no favorece que nuestra imaginación se desarrolle ni tampoco propicia movimiento si no se requiere. Por ello ahora más que nunca necesitamos disponer de algo más de tiempo para estar con los pequeños y disfrutar no de ellos sino con ellos.

Como comenta la escritora Catherine L’Ecuyer, no hay que confundir más estímulos y más información con más inteligencia.

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